María Fernanda Di Giacobbe y el cacao venezolano


María Fernanda Di Giacobbe y el cacao venezolano

Gracias a la cortesía de la revista digital Cerveza Zulia hoy compartimos con mucha alegría una parte de la entrevista que http://www.cervezazulia.com/ le hiciera a nuestra querida María Fernanda Di Giacobbe, entrevista que inspira y hace saltar sonrisas a todos los amantes del cacao venezolano, porque Si no fuera por María Fernanda en el mundo del cacao en Venezuela, este no sería tan chévere !!

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María Fernanda Di Giacobbe y el cacao venezolano

LA VISIÓN INTEGRAL DE LA GASTRONOMÍA

Soy una persona que hace posible las cosas y convierte las ideas en realidad gracias a la energía de las alianzas que puedo formar. No estudié cocina, estudié Letras, Arte y Filosofía. Vengo de una familia de cocineras y reposteras que a toda mi generación le dijo: estudien para que no sean cocineros. Pero como generalmente llevamos la contraria, decidimos todas ser cocineras. Aunque pasar por la universidad sí nos ayudó mucho. Yo pasé por la Universidad Central de Venezuela.

Ser cocinero es como ser artista. Comparto visión de la vida humanista, más completa y menos especializada porque no sólo me interesa la gastronomía, también me interesa la música, la poesía, el arte, la literatura… Siempre digo que debemos hacer cosas que nos gusten; por eso, nuestros primeros cafés estaban llenos de exposiciones de pintura, de fotografías. Iban músicos y poetas que recitaban mientras las personas comían. Es una manera de vivir con una visión bien amplia.

LA PASIÓN POR EL CACAO VENEZOLANO

Cuando visitas por primera vez una plantación y conoces a productores y productoras de cacao, es imposible que no te quieras convertir en uno de ellos. La sapiencia ancestral que hay en este país sobre la fermentación, el secado, los cultivos y la belleza de nuestras plantaciones no es igual en otros lugares del mundo. Es absolutamente seductor ver una plantación de cacao llena de mariposas, personas, el toque de tambor…

Si no fuera por el cacao no seríamos tan chéveres.

Tenemos que levantarnos de la comodidad de tener el mejor cacao del mundo, tenemos que sembrar y aprender a fermentar. El cacao de este país nos pertenece desde hace miles de años y nos ha marcado. Desde antes de la llegada de los colonizadores ya era un rubro importante, pero después marcó nuestra historia. Somos del color que somos por el cacao, porque vinieron canarios y esclavos de África a trabajarlo.

GASTRONOMÍA VENEZOLANA CON ESENCIA FEMENINA

Vengo de una familia de mujeres que hacían dulces criollos, de una casa muy sencilla, muy venezolana, donde los principios eran básicos. Me han inspirado todas las mujeres cocineras que hay en este país, desde las que tienen restaurantes hasta las que atienden en sus casas y con poquísimos equipos de cocina, poquísimos ingredientes y poquísimos utensilios hacen los platos más ricos que te puedas comer al borde de una carretera, en la casa de un pueblo o en un pequeño restaurant en Nueva Esparta. Esas mujeres me han inspirado muchísimo.

Ser mujer ha sido un valor muy respetado

A pesar de que se habla mucho de que Venezuela es un país machista, encuentro que en Europa, Asia o en Estados Unidos es más difícil ser reconocida como chef que en Venezuela porque la tradición de cocina en Venezuela es absolutamente femenina. Nuestros compañeros cocineros varones han cambiado radicalmente en los últimos 15 años; ahora estudian los calderos, las ollas de barro, las cucharas de madera y las tablas de madera, porque los reconocen como un valor fundamental en las técnicas de cocción venezolanas.

LA COMIDA CRIOLLA PRESENTE EN CADA PASO

Hace 12 años, luego de una serie de circunstancias adversas tuvimos que visitar Barcelona, España, para hacer un trabajo puntual. En esa ciudad existe una chocolatería llamada Cacao Sampaka, y lo primero que vi al entrar a ese local fue una gigantografía de la iglesia de Chuao con unas letras que decían: “Todos los productos de nuestra chocolatería se hacen con el mejor cacao del mundo, cacao venezolano”. Todavía lo recuerdo y me da sentimiento. A pesar de que fui a ese viaje con muchas frustraciones y súper asustada porque debíamos mucho dinero. Esa visión fue una revelación.

Pensé: “Crucé todo el océano para ver esta imagen”.

Apenas llegué a Venezuela me reuní en Soma Café con Patricia, Mireya, Sumito y Héctor, y decidimos montar una chocolatería con rellenos venezolanos. Era muy fácil: mi mamá y mis tías hacían dulces criollos y tenemos el mejor cacao del mundo. Sólo debíamos agarrar esos dulces y vestirlos con una piel de chocolate venezolano.

Después aprendimos a hacer ganache, pralines y conocimos la técnica europea. Viajamos y estudiamos mucho; estuvimos en Bélgica, en Francia en Japón y convertimos esa dulcería criolla en bombonería venezolana. La fuerza que tiene Kakao es que cada comensal, al probar un bombón se sitúa inmediatamente en Choroní, en Puerto La Cruz o en Ciudad Bolívar. También identifican la sarrapia, el picante katara del Amazonas o el papelón con limón, que se vende mucho. Kakao invita a cocineros, pasteleros, reposteros y artistas plásticos a trabajar en nuestro laboratorio, ya sea dentro en la parte de la bombonería o en el diseño del empaque, todo está visto desde la mirada de los venezolanos.

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Foto cortesía: Cerveza Zulia